Es importante marcarse un objetivo lógico y viable, cuantificar todo lo que comes, no pasar hambre y controlar que lo almacenamos en la nevera o la despensa.
Es bastante habitual que, aunque en algunas situaciones modifiquemos nuestros hábitos alimenticios y creamos que estamos comiendo más sano, realmente no logremos bajar prácticamente nada de peso.