La gran lección vital que nos dan los girasoles

La lección de los girasoles

Tal y como su propio nombre indica, los girasoles suelen girar de acuerdo a la inclinación del sol ya que se trata de su método de existencia y supervivencia.

Esto, por supuesto, no siempre puede darse por razones climatológicas. Por tal motivo, hay meses del año y algunos días nublados o lluviosos en los que los girasoles no tienen disponible su fuente de luz natural.

Pero, a diferencia de lo que ocurren con otras plantas, los girasoles no se marchitan o mira hacia abajo, sino que se vuelven unos a otros para compartir entre ellos sus energías.

Impresionante, ¿verdad? Si esto lo aplicáramos en nuestro día a día, la conclusión es que en momentos de debilidad, deberíamos buscar en nosotros mismos nuestra luz interior y aplicar una actitud más positivo ante los momentos de adversidad.

La lección vital de los girasoles

Otras curiosidades sobre los girasoles:

  1. Proceden del continente americano. De hecho, los primeros nativos se comían las semillas de girasol con alubias, maíz y calabaza. Llegaron a Europa a principios del siglo XVI tras el descubrimiento del Nuevo Mundo.
  2. El aceite de la semilla de girasol es muy rico en vitamina E. De hecho, el 50% de la semilla de girasol es aceite.
  3. Se puede obtener celulosa de los tallos viejos del girasol.
  4. Fue domesticada en México por primera vez, según han podido determinar los expertos. Se calcula que en torno al 2.600 a.C. ya se cultivaba de forma doméstica.
  5. La for del girasol representa a la deidad del sol en algunas culturas amerindias.

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